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El grupo de economistas del MATE publicaron una serie de índices ligados a la economía nacional. Mediante seguimientos de las cifras oficiales se puede conocer la destrucción del empleo y el socavamiento del poder adquisitivo. ¿Hacia dónde va la economía con el macrismo?
En un primer estudio, MATE lo titula “la máquina de generar ‘vagos’”, con un encomillado sobre esta última palabra. Sucede que, en la previa de las elecciones de 2015, las grandes corporaciones mediáticas instalaron la idea de que quienes gobernaron hasta 2015 fomentaron una política de asistencialismo que fomentó la desidia y destruyó la “cultura del trabajo”.
La idea choca contra la realidad, ya que la protección del mercado interno y el fomento a las Pymes generó mínimos históricos de desempleo. Sin embargo, “el cambio” trajo consigo ajuste y caída del consumo interno.
El estudio señala que “la destrucción del salario y el nivel de tasas de interés retrajo la inversión productiva y destruyó cientos de miles de puestos de trabajo”. Según los índices publicados por el propio (ex) Ministerio de Trabajo, la variación mensual desestacionalizada de trabajadores registrados en el sector privado cayó. El último trimestre fue un gran golpe al sector de los trabajadores y fue cuando la crisis se sintió con mayor fuerza.
Según estos índices, después de un periodo beneficioso entre febrero y abril de 2018, donde se crearon cerca de 20 mil puestos de trabajo, vino una caída libre del empleo. En el período comprendido entre mayo y noviembre se perdieron cerca de 100 mil puestos de trabajo, el momento de mayor profundidad de la crisis fue durante septiembre y noviembre, donde se perdieron 75 mil puestos de trabajo en el sector privado.
Asimismo, los estudios de este conjunto de economistas muestran como cayó el índice de trabajadores por sector. Casi todos los sectores perdieron puestos de trabajo, hasta diciembre la construcción tuvo un 7,1% menos de trabajadores que un año antes.
Por su parte, el Comercio, restaurantes y hoteles cayeron un 3,7%; en tanto que la industria manufacturera lo hizo en un 3,6%; transporte, almacenaje y comunicaciones un 2,8%; servicios financieros y a las empresas un 0,4%; servicios comunales, sociales y personales un 0,1%. En tanto, el sector que creció, en cuanto al empleo, fue Electricidad, gas y agua, que lo hizo en un 2%.
Mientras tanto, señala el gráfico, las expectativas de nuevas contrataciones están en el nivel más bajo de los últimos 20 años. La crisis económica que se desató en la segunda mitad del año, pasó del dólar y la inflación hacia el empleo.
Por otro lado, a la conocida caída del consumo y la consecuente caída del trabajo se contrapone el buen momento por el que pasa el sector financiero. Las políticas generadas desde Casa Rosada han hecho que el sector financiero, concentrado en unas pocas manos, sea el gran beneficiado tras la crisis que sufren las mayorías.
En 2018, este sector ganó $172 mil millones, un 121% más que en 2017. Las enormes tasas de interés que el Banco Central comenzó a pagar para intentar frenar la suba del dólar, generaron un contexto donde este sector fue el gran triunfador.
Además, como el rendimiento de los títulos públicos no paga impuesto a las ganancias, los tributos de este sector cayeron del 35% al 25% y de esta manera el Estado perdió cerca de 23 mil millones.
Las ganancias del sector financiero se calculan en unos $60 mil millones durante 2015 y un crecimiento muy fuerte desde entonces, $75 mil millones en 2016, $78 mil millones en 2017 y los mencionados $172 mil millones durante el 2018.
La fuente de estos índices fue el Banco Central, los economistas calculan que ese crecimiento de cerca de $100 millones es equivalente al gasto del Ministerio de Salud o a tres veces el gasto en Ciencia y Técnica.